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Participación ciudadana a medias: aprueban observaciones sin garantías de impacto real

Participación ciudadana a medias: aprueban observaciones sin garantías de impacto real

Aunque con un discurso que enarbola la apertura y la inclusión, la Comisión de Participación Ciudadana, Transparencia y Ética en el Servicio Público del Congreso de Jalisco aprobó esta semana un conjunto de observaciones al Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024–2030 que, en los hechos, siguen dejando en la indefinición aspectos clave para una verdadera incidencia de la ciudadanía en la toma de decisiones públicas.

Presidida por el diputado Alejandro Barragán Sánchez, la Comisión avaló —en sesión telemática— un documento que reconoce, a nivel discursivo, la necesidad de colocar a la ciudadanía en el centro de las políticas públicas. No obstante, la crítica principal gira en torno a que muchas de las propuestas carecen de mecanismos claros, tiempos definidos y formas concretas de evaluación o retroalimentación ciudadana.

Uno de los puntos más débiles señalados es la falta de precisión sobre cómo operarán las consultas regionales que plantea el plan. ¿Cuándo se harán? ¿Quiénes serán consultados? ¿Cómo se incorporarán sus opiniones en las decisiones gubernamentales? Sin respuestas a estas preguntas, el riesgo es que se repita la simulación de participación que ha caracterizado a muchos ejercicios anteriores en Jalisco.

En materia de trámites gubernamentales —un dolor de cabeza cotidiano para la ciudadanía— la Comisión propuso avanzar en digitalización y uso de tecnologías. Sin embargo, la solución planteada se limita a “clasificar los trámites por tipo”, una propuesta ambigua frente a una problemática estructural de burocracia ineficiente, plataformas inestables y falta de personal capacitado.

Otro de los apartados del documento aprobado alude a la necesidad de diseñar esquemas de participación que respondan a las distintas realidades de los grupos históricamente excluidos. Aunque el enfoque es correcto, nuevamente se queda en el plano generalista: no se mencionan sectores específicos ni se proponen acciones concretas, presupuestos ni responsables.

La Comisión también hizo énfasis en “definir, comunicar y capacitar” sobre las estrategias participativas a implementar. La intención es válida, pero sin claridad en los canales institucionales, ni obligatoriedad para las dependencias del Ejecutivo estatal, se corre el riesgo de que esta recomendación quede como un llamado simbólico, sin fuerza legal ni institucional.

El documento fue turnado a la Junta de Coordinación Política del Congreso local, donde se decidirá si las observaciones tienen algún efecto práctico dentro del proceso de dictaminación del Plan Estatal. En el mejor de los casos, estas aportaciones servirán para hacer ajustes menores. En el peor, quedarán como un acto más de cumplimiento protocolario sin eco en la operación real del gobierno.

En suma, el mensaje desde el Poder Legislativo parece ser: “sí a la participación ciudadana”, pero sólo bajo condiciones difusas, sin mecanismos vinculantes y con un margen limitado de exigencia al Ejecutivo. Una oportunidad más para escuchar a la ciudadanía que podría diluirse entre formalismos y declaraciones bienintencionadas.

Simulan estrategia contra desapariciones en Jalisco: mesa de trabajo revela improvisación y falta de resultados

Simulan estrategia contra desapariciones en Jalisco: mesa de trabajo revela improvisación y falta de resultados

Bajo el título de “Búsqueda Integral y Coordinada de Personas Desaparecidas”, el Congreso del Estado albergó una mesa de trabajo que, más allá de soluciones reales, terminó por evidenciar la inercia institucional y la falta de resultados concretos frente a una de las crisis más graves que enfrenta Jalisco: la desaparición de más de 15 mil personas.

Moderada por la diputada Tonantzin Elusay Cárdenas Méndez, la sesión se presentó como un espacio para analizar las acciones previstas en el Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024–2030. Sin embargo, lo que quedó al descubierto fue un diagnóstico repetido, promesas vagas y estrategias que siguen en fase de diseño mientras la tragedia avanza.

Roberto Alarcón Estrada, coordinador general de Seguridad, admitió ante el pleno que las instituciones encargadas de la búsqueda no cuentan con lo más básico: personal capacitado, herramientas, ni una estructura funcional de coordinación. A cambio, propuso “programas comunitarios”, “senderos seguros” y “sistemas inteligentes de alerta temprana”, sin detallar cronogramas, presupuestos, o responsables operativos. Es decir, más intenciones que acciones.

Legisladores presentes reclamaron lo que las familias llevan años denunciando: protocolos obsoletos, colectivos buscadores sin respaldo legal ni protección, falta de indicadores claros para medir los avances, y un aparato estatal que responde tarde —cuando responde— a las denuncias de desaparición. Peor aún, se sigue sin atender la raíz: el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado, fenómeno que sigue extendiéndose mientras las autoridades apenas lo mencionan.

La respuesta oficial fue, nuevamente, la evasiva. A pesar de la presencia del gabinete de seguridad en pleno —desde el Fiscal del Estado hasta el director del C5—, no hubo compromisos concretos. Ninguno habló de reforzar las capacidades forenses, ni de transparentar los datos que hoy se administran con opacidad. Tampoco se abordó la responsabilidad del propio Estado en casos de desaparición forzada.

Diputados de diversas bancadas insistieron en un enfoque de justicia restaurativa, apoyo psicológico a las familias, contratación de personal especializado y participación vinculante de los colectivos. Pero la experiencia indica que muchas de esas demandas ya han sido planteadas antes, sin resultados visibles.

Los asistentes a la mesa —entre ellos, figuras clave como Salvador González de los Santos (Fiscal del Estado), Edna Montoya (Inteligencia y Búsqueda), Lidia Canales (Vicefiscalía de Atención a Mujeres) y Cynthia Cantero (Planeación y Participación Ciudadana)— escucharon las críticas, pero evitaron responder con autocrítica o medidas de corto plazo.

Mientras en el Congreso se discuten conceptos, en los cerros, los campos y los lotes baldíos las familias siguen buscando a sus desaparecidos con sus propias manos, picos y palas. Y aunque el gobierno repita que hay un “plan estatal”, lo cierto es que, en Jalisco, la búsqueda sigue siendo ciudadana. Y la crisis, institucional.