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Avanza en comisiones el alza al agua, pese a ineficiencias del SIAPA

Avanza en comisiones el alza al agua, pese a ineficiencias del SIAPA

Con 7 votos a favor y 4 en contra, la Comisión de Hacienda y Presupuestos del Congreso de Jalisco aprobó el dictamen que autoriza un incremento del 9.65% en las tarifas del agua para 2025, una decisión que, aunque se presenta como “matizada” frente a la propuesta original del SIAPA (12.7%), sigue generando cuestionamientos sobre su pertinencia, legitimidad y, sobre todo, eficacia.

Presidida por la diputada Gabriela Cárdenas Rodríguez, la comisión avaló el resolutivo tarifario tras meses de trabajo técnico y político, comparecencias con funcionarios del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), y mesas de diálogo multipartidistas. No obstante, el consenso no fue unánime: Morena, PRI, Futuro y el diputado independiente Alejandro Puerto votaron en contra al considerar que no existen condiciones técnicas, sociales ni éticas para justificar el aumento.

¿Pagar más por menos?

La paradoja es evidente: se autoriza un alza en las tarifas a pesar de que el propio dictamen reconoce las deficiencias históricas del SIAPA. De hecho, se plantean descuentos a usuarios de al menos 30 colonias donde, oficialmente, el servicio es deficiente. Es decir, el Congreso admite que hay agua turbia, cortes prolongados, infraestructura obsoleta y mala gestión… pero aun así avala cobrar más.

Los defensores del incremento —como el diputado Tonatiuh Bravo de Hagamos— justificaron su voto a favor asegurando que el nuevo dictamen obliga al SIAPA a entregar un “Plan de Acción Integral” con metas, indicadores y seguimiento trimestral, además de someterse a una auditoría externa. Sin embargo, estos compromisos suenan más a promesas tardías que a soluciones concretas. ¿Por qué no se exigió primero el cumplimiento de estos mecanismos de control antes de aprobar un alza tarifaria?

Argumentos encontrados, viejos problemas

El bloque opositor, encabezado por Itzul Barrera (Morena), Refugio Camarena (PRI), Tonantzin Cárdenas (Futuro) y Alejandro Puerto, fue claro: el incremento es injustificado mientras no se resuelvan las fallas estructurales del sistema. Coincidieron en que el SIAPA no ha demostrado una mínima capacidad de mejora operativa y que, lejos de ser una decisión técnica, el dictamen responde a una lógica recaudatoria disfrazada de planeación.

Y es que, aunque se presume como una actualización “responsable” —según los discursos de Movimiento Ciudadano y sus aliados—, la decisión parece estar motivada más por urgencias presupuestales que por un compromiso genuino con los derechos de los usuarios.

Votaron a favor del incremento las diputadas Gabriela Cárdenas, Adriana Medina, Mónica Magaña, José Luis Tostado de Movimiento Ciudadano, la panista Claudia Murguía, Tonatiuh Bravo Hagamos y el Guadalupe Buenrostro del Partido Verde.

Cuotas y desconfianza

Con el aumento aprobado, la cuota de administración para uso habitacional subirá a $83.67 pesos, en lugar de los $85.85 propuestos originalmente. Es un ajuste menor, pero simbólicamente contradictorio: se busca contener el descontento ciudadano con centavos mientras se sigue postergando la transformación de fondo del SIAPA.

La desconfianza hacia el organismo operador del agua no es nueva. Años de opacidad, desvío de recursos, obras inconclusas y omisiones sistemáticas han minado cualquier intento de legitimar sus decisiones técnicas. Por eso, prometer un plan, una auditoría o un informe trimestral ya no basta: lo que la ciudadanía exige son resultados tangibles, agua limpia y presión suficiente, no comunicados optimistas ni sesiones legislativas maquilladas.

¿Y el pleno?

El dictamen aún debe pasar por el Pleno del Congreso estatal en sesión programada para este jueves. Si bien la correlación de fuerzas anticipa su aprobación, el costo político no será menor. Con este aval, el Congreso de Jalisco no solo asume la defensa de una medida impopular, sino que se convierte, de facto, en cómplice de un modelo de gestión del agua que ha fallado una y otra vez.

Incrementar tarifas sin haber saneado al SIAPA es un mensaje peligroso: en Jalisco, se puede premiar la ineficiencia con más recursos. Lo que debería ser un derecho humano garantizado se vuelve, año tras año, una carga económica para quienes menos tienen y más padecen las consecuencias del abandono institucional.

Autismo y discurso legislativo: avances legales entre promesas y deudas pendientes

Autismo y discurso legislativo: avances legales entre promesas y deudas pendientes

El Congreso de Jalisco se vistió de inclusión este 18 de junio al presentar la nueva Ley de Autismo, una iniciativa promovida por las diputadas Mónica Magaña Mendoza y Gabriela Cárdenas Rodríguez que, según afirman, transformará el modo en que el estado reconoce y atiende a las personas dentro del espectro autista. La ley fue anunciada como un “parteaguas” en materia de justicia social y derechos humanos. Pero más allá del entusiasmo institucional, la iniciativa aún enfrenta el reto más complejo: traducirse en resultados tangibles y no quedar como otro ejercicio de simbolismo legislativo sin ejecución efectiva.

Desde la tribuna, las legisladoras hicieron lo que corresponde: hablar de dignidad, corresponsabilidad, no discriminación e inclusión. Se mencionó la creación de un Registro Estatal de Personas con Autismo, una Red de Centros Especializados, así como un Fondo Especial para el Autismo, todos ellos planteados como pilares de una política estatal robusta. El anuncio es relevante, sí, pero el papel lo aguanta todo; falta saber cuánto de esta estructura tendrá presupuesto, operatividad y seguimiento real en un estado donde abundan las leyes bien redactadas y escasas en implementación.

La diputada Marta Arizmendi, presidenta de la Mesa Directiva, habló con cifras que pretenden despertar conciencia: uno de cada 300 niños vive con autismo. Celebró el carácter participativo de la propuesta, construida con sociedad civil, familias y expertos. Sin embargo, no mencionó con claridad cómo se fiscalizará el cumplimiento de la ley, quién supervisará a los centros especializados ni cómo se evitará que esta nueva estructura termine siendo una más de las que existen solo en el papel.

En voz de Mónica Magaña, presidenta de la Comisión de Salud del Congreso, se destacó que esta ley se presenta justo en el Día del Orgullo Autista, como un gesto político que busca visibilidad. Ella misma reconoció que es un “primer paso”, aunque el desafío real no es anunciar la ley, sino evitar que se convierta en letra muerta, como ha ocurrido con otras normas de salud y asistencia social en Jalisco.

Gabriela Cárdenas, por su parte, sostuvo que la ley incluye una visión intersectorial y enfoque de cuidados, además del acceso a la justicia para personas autistas. Pero hasta ahora no hay claridad sobre cómo se vinculará esa “justicia” con los operadores del sistema judicial, quienes en muchos casos ni siquiera tienen protocolos adecuados para atender a personas con discapacidad.

Durante la presentación, la presidenta del DIF Jalisco, Maye Villa de Lemus, detalló los avances de la administración estatal, mencionando centros de atención como el CADI de Guadalajara, el Teletón Jalisco y la próxima sede en Tepatitlán. Si bien son esfuerzos valiosos, no dejan de ser proyectos localizados y asistenciales. La pregunta pendiente es: ¿habrá una política pública transversal con alcance estatal o se mantendrá el modelo fragmentado de atención en pocos municipios?

El evento congregó a autoridades estatales y municipales, representantes consulares, organismos de asistencia y personas de la comunidad autista. Hubo aplausos, discursos y buenas intenciones. Pero aún no se conoce el monto del fondo anunciado, ni las reglas de operación, ni el calendario para que la red de centros comience a funcionar.

En suma, la Ley de Autismo en Jalisco es un avance necesario y oportuno, pero aún está por verse si será un verdadero instrumento de transformación o solo un acto más de corrección política. La inclusión no se decreta, se construye con presupuesto, con voluntad ejecutiva y con vigilancia ciudadana. Las personas con autismo y sus familias no necesitan únicamente reconocimiento legal: exigen justicia, acceso real y resultados verificables.

Ojalá esta vez la ley no se quede en el estrado.