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Río Santiago: promesas recicladas, diagnósticos inconclusos y exigencias sin consecuencias

Río Santiago: promesas recicladas, diagnósticos inconclusos y exigencias sin consecuencias

Entre diagnósticos aún pendientes, indicadores “por definir” y nuevas promesas de protección ambiental, la más reciente mesa de trabajo del “Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024-2030: Río Santiago” dejó más preguntas que certezas. Legisladores y funcionarios repitieron fórmulas conocidas sin presentar resultados concretos, mientras comunidades afectadas por la contaminación del río siguen esperando soluciones reales.

Moderada por la diputada Mariana Casillas Guerrero, la sesión reunió a autoridades estatales, representantes del Congreso y titulares de dependencias relacionadas, como la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet), la Comisión Estatal del Agua (CEA) y la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana. Pese a los nombres, la discusión se mantuvo en un plano declarativo y técnico, sin asumir responsabilidades por el rezago histórico ni comprometer fechas, presupuestos o sanciones por incumplimiento.

Paola Bauche Petersen, titular de Semadet, insistió en la necesidad de realizar un diagnóstico actualizado de la cuenca del Río Santiago, reconociendo, en los hechos, que las cifras disponibles no alcanzan para tomar decisiones efectivas. Habló de modernizar plantas de tratamiento, mejorar la calidad del monitoreo del agua y establecer programas de detección temprana de enfermedades renales en escuelas, pero omitió detallar cuántas plantas funcionan actualmente conforme a la norma, o qué instituciones han fracasado en su operación.

Entre sus anuncios, destaca la intención de impulsar un decreto para proteger seis áreas naturales más, incluido el “Cerro del 4”. Sin embargo, no se explicó si esta protección implicará acciones concretas o si, como ha ocurrido con otras áreas naturales protegidas en Jalisco, quedará como una etiqueta legal sin vigilancia ni presupuesto.

Los diputados presentes —Ana Fernanda Hernández Sanmiguel, Edgar Enrique Velázquez González, Valeria Ávila Gutiérrez, Tonatiuh Bravo Padilla, Tonantzin Elusay Cárdenas Méndez y Candelaria Ochoa Ávalos— exigieron una vez más actualizar ordenamientos ecológicos municipales, evitar la deforestación, y consolidar estrategias de mitigación de la contaminación. Pero ninguno explicó por qué, en sus respectivas gestiones legislativas, no se han establecido mecanismos de fiscalización que obliguen a las autoridades a cumplir metas ambientales.

También demandaron que se transparenten los volúmenes de agua saneada y los niveles de cumplimiento normativo en las plantas de tratamiento. Exigencias válidas, pero que repiten las mismas omisiones de años anteriores: ¿quién sanciona el incumplimiento?, ¿qué dependencias son responsables?, ¿cuántos millones de pesos se han gastado sin resultados visibles?

Entre los funcionarios presentes estuvieron Mario López Pérez, de la CEA; Cynthia Cantero, de Planeación; César Domínguez, de Inteligencia en Salud, y Carlos Ramírez, de Cultura de Paz. Todos acompañaron la sesión sin ofrecer datos concretos que expliquen por qué, tras más de una década de políticas públicas orientadas al rescate del Río Santiago, éste sigue siendo uno de los cuerpos de agua más contaminados del país, y una de las principales fuentes de enfermedad y muerte en comunidades ribereñas.

Mientras tanto, las zonas de restauración ecológica siguen siendo insuficientes, la deforestación avanza, y las enfermedades renales continúan cobrándose vidas en silencio. Lo que la mesa dejó en evidencia es que Jalisco no necesita más planes: necesita cumplir los que ya tiene, rendir cuentas y, sobre todo, dejar de gobernar a base de discursos.

Simulan estrategia contra desapariciones en Jalisco: mesa de trabajo revela improvisación y falta de resultados

Simulan estrategia contra desapariciones en Jalisco: mesa de trabajo revela improvisación y falta de resultados

Bajo el título de “Búsqueda Integral y Coordinada de Personas Desaparecidas”, el Congreso del Estado albergó una mesa de trabajo que, más allá de soluciones reales, terminó por evidenciar la inercia institucional y la falta de resultados concretos frente a una de las crisis más graves que enfrenta Jalisco: la desaparición de más de 15 mil personas.

Moderada por la diputada Tonantzin Elusay Cárdenas Méndez, la sesión se presentó como un espacio para analizar las acciones previstas en el Plan Estatal de Desarrollo y Gobernanza 2024–2030. Sin embargo, lo que quedó al descubierto fue un diagnóstico repetido, promesas vagas y estrategias que siguen en fase de diseño mientras la tragedia avanza.

Roberto Alarcón Estrada, coordinador general de Seguridad, admitió ante el pleno que las instituciones encargadas de la búsqueda no cuentan con lo más básico: personal capacitado, herramientas, ni una estructura funcional de coordinación. A cambio, propuso “programas comunitarios”, “senderos seguros” y “sistemas inteligentes de alerta temprana”, sin detallar cronogramas, presupuestos, o responsables operativos. Es decir, más intenciones que acciones.

Legisladores presentes reclamaron lo que las familias llevan años denunciando: protocolos obsoletos, colectivos buscadores sin respaldo legal ni protección, falta de indicadores claros para medir los avances, y un aparato estatal que responde tarde —cuando responde— a las denuncias de desaparición. Peor aún, se sigue sin atender la raíz: el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado, fenómeno que sigue extendiéndose mientras las autoridades apenas lo mencionan.

La respuesta oficial fue, nuevamente, la evasiva. A pesar de la presencia del gabinete de seguridad en pleno —desde el Fiscal del Estado hasta el director del C5—, no hubo compromisos concretos. Ninguno habló de reforzar las capacidades forenses, ni de transparentar los datos que hoy se administran con opacidad. Tampoco se abordó la responsabilidad del propio Estado en casos de desaparición forzada.

Diputados de diversas bancadas insistieron en un enfoque de justicia restaurativa, apoyo psicológico a las familias, contratación de personal especializado y participación vinculante de los colectivos. Pero la experiencia indica que muchas de esas demandas ya han sido planteadas antes, sin resultados visibles.

Los asistentes a la mesa —entre ellos, figuras clave como Salvador González de los Santos (Fiscal del Estado), Edna Montoya (Inteligencia y Búsqueda), Lidia Canales (Vicefiscalía de Atención a Mujeres) y Cynthia Cantero (Planeación y Participación Ciudadana)— escucharon las críticas, pero evitaron responder con autocrítica o medidas de corto plazo.

Mientras en el Congreso se discuten conceptos, en los cerros, los campos y los lotes baldíos las familias siguen buscando a sus desaparecidos con sus propias manos, picos y palas. Y aunque el gobierno repita que hay un “plan estatal”, lo cierto es que, en Jalisco, la búsqueda sigue siendo ciudadana. Y la crisis, institucional.