De Yuawi al Congreso: MC presume representación wixárika… por unas cuantas semanas
Movimiento Ciudadano vuelve a colocar un rostro indígena en el centro de la escena política jalisciense. Años después de haber explotado la imagen del niño wixárika Yuawi López en la campaña del “Movimiento Naranja”, ahora presume la llegada del primer diputado de cuota indígena al Congreso de Jalisco. Pero, otra vez, la inclusión viene con letra chiquita.
El 13 de noviembre de 2025, Emilio Laurencio Hernández Bautista rindió protesta como diputado local, integrándose a la fracción de MC y convirtiéndose en el primer legislador que ocupa una curul mediante las cuotas de representación para pueblos originarios. Es wixárika, originario de la región Norte de Jalisco (Mezquitic y Bolaños), con trayectoria en cargos tradicionales y asesoría legal en temas agrarios y de protección de lugares sagrados para su comunidad.
Sin embargo, su encargo está diseñado para ser breve: llega en calidad de suplente tras la licencia temporal de la diputada Alejandra Margarita Giadans Valenzuela, quien ya tiene fecha de regreso programada para el 27 de noviembre. Es decir, la histórica representación indígena se limita a unas semanas de estancia en el Congreso.
Antes de asumir la curul, Hernández Bautista se desempeñaba como coordinador especializado “H” en la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), es decir, personal de confianza del gobierno estatal. Su perfil combina trabajo comunitario y pertenencia al aparato institucional, en un contexto donde MC administra con precisión los tiempos y alcances de la presencia indígena en espacios de decisión.
En su primera intervención en tribuna, el legislador subrayó el sentido de su nombramiento: durante su estancia, dijo, buscará incidir en temas de salud, infraestructura y servicios para los pueblos originarios, pero también para el conjunto de Jalisco. El problema es que el margen de tiempo para hacerlo es mínimo.
Así, mientras el partido naranja se cuelga la medalla de “primer diputado indígena”, la forma en que se concreta esa representación se parece demasiado a la lógica que hizo famoso a Yuawi: la comunidad wixárika vuelve a estar en el reflector, pero el poder real sigue siendo temporal, acotado y administrado desde la cúpula.




