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Tipificar el engaño escolar: ¿golpe al fraude o gesto mediático?

Tipificar el engaño escolar: ¿golpe al fraude o gesto mediático?

El Congreso de Jalisco, a propuesta de la diputada Verónica Jiménez Vázquez y en coordinación con el secretario de Educación, Juan Carlos Flores Miramontes, presentó una iniciativa para castigar como fraude a quienes operen “escuelas” sin reconocimiento oficial. La medida llega tras detectar más de una decena de instituciones que vendían un servicio educativo inexistente y expedían documentos sin validez para revalidar estudios; niñas, niños y adolescentes se toparon con certificados inútiles al intentar avanzar de nivel.

En lo declarativo, el proyecto apunta en la dirección correcta: reforma al Código Penal del Estado, penas de prisión, multas y obligación expresa de informar por escrito a madres y padres si el plantel cuenta —o no— con RVOE. También se subraya que en Jalisco existen más de 2,800 escuelas privadas incorporadas, y se exhorta a verificar antes de inscribir.

La pregunta incómoda es otra: ¿dónde falló el Estado mientras estos negocios operaron a la vista de todos? Tipificar no sustituye la vigilancia previa ni la reparación del daño. Si hubo una “decena” de academias detectadas, entonces hubo omisión regulatoria; convertir la estafa en delito no corrige por sí mismo los vacíos de inspección, ni devuelve a las y los afectados los ciclos escolares perdidos.

Lo que sí resuelve… y lo que no

Sí: abre una ruta punitiva clara contra operadores que engañan a familias, y obliga a la transparencia documental de los centros privados.

No: no garantiza por sí misma revalidaciones exprés, becas de contingencia o acompañamiento jurídico para las víctimas. Tampoco blinda contra publicidad engañosa si no se coordinan educación, PROFECO y fiscalías.

Supervisión proactiva: inspecciones periódicas con criterios públicos (no solo por denuncia). ¿Habrá metas trimestrales y reportes abiertos?

Puerta de salida para víctimas: un mecanismo extraordinario de revalidación y bolsas de apoyo para quienes cursaron en planteles apócrifos; la sanción penal sin reparación es justicia a medias.

Corresponsabilidad: alcance para perseguir redes (propietarios, directivos, promotores que captan alumnado con promesas falsas) y no sólo al “representante” de turno.

El dato útil para familias

Verificar el RVOE debe ser paso uno. Si falta, el plantel no puede prometer validez oficial, títulos ni certificados revalidables.

Todo plantel privado serio entrega por escrito su estatus de incorporación y la clave del RVOE; si niega el documento, desconfíe.

Qué debería añadir el Congreso

Tipos penales claros para sancionar también la publicidad engañosa vinculada al servicio educativo.

Medidas cautelares: clausura inmediata y aseguramiento de expedientes para no revictimizar al alumnado.

Registro público en línea con buscador por nombre comercial y domicilio (evita que reaparezcan con otra razón social).

Obligación de avisos visibles en planteles en trámite de incorporación: sin letra chiquita.

Balance: la iniciativa es un paso firme en el discurso y una herramienta necesaria en lo penal. Pero si el Estado quiere “proteger el derecho a la educación y evitar abusos”, debe mirarse al espejo: fortalecer inspección, publicar auditorías y garantizar reparación a víctimas. De lo contrario, será otro anuncio que llega después del daño.