Select Page
“Jalisco Crea”: una apuesta con buenas intenciones pero sin pies ni cabeza

“Jalisco Crea”: una apuesta con buenas intenciones pero sin pies ni cabeza

En una nueva rueda de prensa cargada de entusiasmo institucional pero escasa de fundamentos operativos, la diputada Laura Gabriela Cárdenas Rodríguez presentó la propuesta de la Ley de Industrias Creativas “Jalisco Crea”, una iniciativa que, si bien busca impulsar la economía digital y creativa en la entidad, aún deja más dudas que certezas sobre su viabilidad real.

Según la legisladora, esta nueva ley vendría a posicionar al estado como referente nacional en el sector creativo, reconociendo a este como un “motor de crecimiento económico” con un valor estimado de 2.5 billones de pesos a nivel nacional. Sin embargo, la presentación del proyecto, más cercana a una lista de buenas intenciones que a una ruta legislativa sólida, omite detalles clave sobre los mecanismos de ejecución, criterios de transparencia y evaluación de resultados.

Entre los planteamientos destacan la creación de un padrón de industrias creativas, la formación de un Consejo Estatal del ramo, así como un Fondo para financiar proyectos. Se pretende incluir desde artesanos hasta creadores de contenido digital y el sector gastronómico, sin establecer claramente cómo se definirán los criterios para la inclusión, asignación de recursos ni cómo se evitará la duplicidad con programas ya existentes.

El anuncio se dio con la presencia de actores institucionales como Mauro Garza Marín, Coordinador General Estratégico de Desarrollo Económico; Alfredo Aceves Fernández, director de la Agencia para el Desarrollo de Industrias Creativas y Digitales del Estado, y Laura Maceira Ochoa, del Consejo Promotor de Innovación y Diseño. No obstante, la ausencia de colectivos independientes, asociaciones de artesanos o representantes de trabajadores creativos genera inquietud: ¿se está legislando para el ecosistema o solo desde la oficialidad?

Cárdenas Rodríguez mencionó que más de 5,800 jóvenes se gradúan anualmente de carreras relacionadas con la creatividad, lo cual, afirma, justifica posicionar este sector como eje económico. Sin embargo, la cifra carece de contexto: ¿cuántos de esos jóvenes logran insertarse en un mercado laboral estable?, ¿cuántos emigran?, ¿qué porcentaje trabaja en condiciones precarias o en la informalidad?

El Consejo Estatal que propone la iniciativa para “evaluar de forma transparente los recursos” suena bien en papel, pero en Jalisco, la creación de órganos consultivos suele quedar en simulación, atrapados en burocracias o capturados por intereses políticos. Basta revisar los antecedentes de otros consejos supuestamente ciudadanos para prever que sin un diseño normativo claro y contrapesos efectivos, este podría terminar siendo un espacio decorativo más.

Tampoco se detallaron mecanismos para asegurar el acceso equitativo de comunidades rurales, pueblos originarios o sectores marginados a los beneficios de la ley. La inclusión de industrias como la artesanal o la cocina tradicional exige mucho más que visibilidad en un padrón; requiere acompañamiento técnico, acceso a mercados, conectividad digital y garantías de respeto a la propiedad cultural.

En un contexto donde las desigualdades se profundizan y la clase creativa sobrevive muchas veces en la informalidad, la Ley “Jalisco Crea” corre el riesgo de convertirse en una vitrina legislativa sin impacto estructural, a menos que se construya con base en diagnósticos reales, participación directa de las comunidades creativas y mecanismos de rendición de cuentas verdaderamente ciudadanos.

La propuesta podría ser un punto de partida interesante, pero no basta con un discurso entusiasta ni con sumar siglas institucionales. Se requiere voluntad para legislar desde abajo, escuchar a quienes hacen del arte, el diseño, la creación y la innovación su modo de vida, no solo su bandera política. De lo contrario, “Jalisco Crea” será una ley más que, paradójicamente, no crea nada.