La glosa del Primer Informe volvió a exhibir un Congreso estatal disperso, desordenado y poco comprometido con la rendición de cuentas. Ayer, la titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva, Fabiola Loya, llegó puntual a su comparecencia; los diputados, no. Apenas 12 legisladores aparecieron, insuficientes para integrar quórum. El resultado: sesión cancelada, preguntas sin responder y una funcionaria obligada a entregar su informe por escrito en Oficialía de Partes.
Para Loya, la inasistencia no fue un simple descuido. La secretaria expresó su indignación al señalar que la ausencia de los diputados revela no solo falta de interés en su agenda —que incluye la estrategia Pulso de Vida, avances en las Unidades Especializadas Policiales, la apertura de un sexto Centro de Justicia para las Mujeres y más de 80 dispositivos rastreadores para agresores—, sino una evidente desatención hacia las mujeres de Jalisco.
La molestia de la funcionaria no fue aislada. Desde el pleno, legisladoras como Claudia Murguía lamentaron que, pese a otorgar un margen de espera, las curules de Movimiento Ciudadano y Morena siguieran vacías. El diputado presidente Julio Hurtado tampoco llegó, presuntamente por los bloqueos viales. En el resto de las bancadas comenzaron las justificaciones y el clásico “echarse la bolita”.
El episodio resulta especialmente grave porque forma parte de un patrón: desde que inició la glosa el 18 de noviembre, la inasistencia de diputados ha sido constante. El nuevo formato prometía comparecencias más ágiles y con preguntas de mayor profundidad; en lugar de ello, se ha vuelto un escaparate de desinterés.
La ironía es amarga: mientras en el calendario marcaba 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el Congreso de Jalisco dejó sin espacio a la secretaria encargada de presentar las acciones para atender justo esa agenda. Un mensaje claro —y no precisamente alentador— sobre las prioridades de la Legislatura.




