El Diputado de Morena, Martín Franco Cuevas, presentó ante el Congreso de Jalisco la llamada Ley de Desarrollo Sustentable del Agave, una iniciativa que, según sus impulsores, busca proteger la Denominación de Origen Tequila (DOT) y “hacer justicia” a los 42 mil productores de agave que laboran en los cinco estados con esta denominación: Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas. La propuesta pretende, entre otras cosas, acabar con la sobreproducción, erradicar monopolios y dejar fuera a los llamados “coyotes” que compran barato el agave para revenderlo.
La iniciativa, arropada por legisladores locales, federales y dirigentes de Morena, promete ordenar el sector creando un nuevo organismo federal que regule a los productores, en sustitución del Consejo Regulador del Tequila (CRT), al que Franco Cuevas acusó de “mantener hundidos y manipulados” a los campesinos. Sin embargo, la propuesta despierta suspicacias: el nuevo ente estaría bajo control directo de la Secretaría de Agricultura y de la Secretaría de Economía, lo que abre la puerta a un mayor centralismo político en un sector que históricamente ha sido presa de intereses económicos y partidistas.
Entre sus puntos, la ley también busca imponer límites de plantación, prohibir la compra-venta de agave fuera de la DOT y fijar precios de referencia junto con instituciones académicas. Pero críticos señalan que el exceso de restricciones podría sofocar la libre competencia y beneficiar únicamente a quienes ya tienen vínculos con el aparato federal.
“Este documento es producto de más de 30 años de lucha”, aseguró Franco Cuevas ante cientos de productores. No obstante, para algunos analistas, la iniciativa podría terminar siendo más un instrumento de control político que una verdadera solución para los problemas estructurales del campo agavero, donde los pequeños productores siguen enfrentando la volatilidad de precios, el dominio de grandes industriales y la falta de apoyos técnicos y financieros.
Mientras tanto, la iniciativa avanza con el respaldo de la bancada de Morena, que ya anunció que la acompañará hasta su eventual discusión en la Cámara de Diputados federal. La pregunta que queda en el aire es si esta nueva ley servirá realmente para equilibrar la balanza en el sector o si solo cambiará de manos el control de una de las industrias más lucrativas del país.




