Con la solemnidad típica de los eventos políticos pero con un toque de promesa que ya hemos escuchado demasiadas veces, se llevó a cabo el primer foro de consulta “Voces por el Bienestar Animal: Construyendo Juntos un Futuro de Protección”. La reunión, promovida por la diputada Alejandra Margarita Giadans Valenzuela, buscó —en teoría— fortalecer la Ley de Protección y Cuidado de los Animales del Estado.
Entre ponencia y ponencia, se repitieron las demandas que llevan años circulando sin traducirse del todo en realidad: campañas de concientización, castigos ejemplares a maltratadores, más presupuesto para las instituciones públicas, certificación obligatoria para médicos veterinarios, y el reconocimiento formal de los rescatistas en la ley. La lista es ambiciosa, aunque no precisamente nueva.
La diputada Giadans llamó a “evitar el abandono” y a coordinar esfuerzos entre municipios, policías y asociaciones. Suena bien en el discurso, aunque la coordinación interinstitucional en este país suele quedarse en el papel, justo al lado de las actas de estos foros.
En la foto institucional figuraron representantes municipales, directivos de zoológicos, médicos veterinarios y asociaciones civiles como “Rescate Animal Jalisco” y “Pata A.C.”. El elenco fue variado, pero el guion, predecible: diagnósticos conocidos, propuestas repetidas y una gran incógnita sobre cuándo la buena voluntad se convertirá en resultados visibles para los animales que hoy siguen esperando más que promesas.




