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Por Redacción

En rueda de prensa ofrecida este martes, la diputada local Brenda Carrera García denunció nuevamente ser víctima de violencia política por parte del coordinador de la bancada de Morena en el Congreso de Jalisco, Miguel de la Rosa Figueroa, quien promovió su destitución como presidenta de la Comisión de Estudios Legislativos. La legisladora señaló que este acto forma parte de una campaña sistemática impulsada desde la dirigencia estatal del partido y orquestada —según sus palabras— por el senador Carlos Lomelí Bolaños.

Carrera acusó directamente a Lomelí, a De la Rosa y a Érika Pérez García, presidenta estatal de Morena, de mantener una estrategia de violencia y control que vulnera la autonomía legislativa. “Carlos Lomelí debe sacar las manos del Congreso y del partido. No son sus empresas ni nosotros sus empleados. Deje de dar órdenes a Miguel de la Rosa y no abuse de un hombre que ya nos demostró su falta de carácter y capacidad”, declaró la diputada visiblemente molesta.

Carrera recordó que no es la primera vez que se intenta beneficiar a Barrera por orden del senador. En una ocasión anterior —dijo— presionó a legisladores para que la designaran presidenta de la Comisión de Vigilancia, la cual finalmente fue encabezada por el diputado Alberto Alfaro.

Aseguró que el argumento usado en su contra fue su voto en contra de la Ley de Infancias Trans, sin embargo, señaló que la actual presidenta del Congreso, Marta Arizmendi, también se abstuvo de votar y no fue sancionada. “Ese pretexto solo exhibe la doble moral con la que se toman las decisiones en la bancada de Morena”, sentenció.

Durante la sesión extraordinaria realizada este martes en el Pleno del Congreso, Carrera García subió a tribuna para denunciar los hechos. “Hoy vengo a alzar la voz para denunciar un atropello político, un acto de autoritarismo disfrazado de estrategia partidista, que atenta contra los principios democráticos que Morena dice defender”, declaró ante el Pleno.

Agregó que su remoción no se debió a incompetencia o falta de resultados, sino por negarse a obedecer instrucciones “ajenas a la voluntad popular”. De manera directa, le habló al senador Lomelí: “Seguiré de pie y luchando contra su descarada intromisión en este grupo parlamentario”.

Carrera puntualizó que la destitución no cumplió con los requisitos legales, pues la Ley Orgánica exige mayoría absoluta (20 votos) para retirar a una diputada de la presidencia de una comisión, y solo se obtuvieron 18. No obstante, la diputada Marta Arizmendi, en su calidad de presidenta del Congreso, validó la decisión, lo que a juicio de Carrera constituye una violación al marco normativo interno.

La legisladora exigió a la dirigencia nacional de Morena, encabezada por María Luisa Alcalde, que investigue el caso y frene lo que calificó como un patrón de violencia y represión interna. “La bancada de Morena en Jalisco ha sido vulnerada por la ambición de poder del senador Lomelí y por la sumisión del coordinador Miguel de la Rosa, quien ha renunciado a representar a sus compañeros para convertirse en ejecutor de una agenda personal”, aseveró.

Durante su intervención, también cuestionó el liderazgo político de Lomelí. “Parece que él coordina a los morenistas; con excepción de tres diputados, a los demás les truenan los dedos y se sientan. ¡Qué vergüenza! Que quien tiene tatuada en la frente la palabra derrota sea el que dé órdenes aquí. Ese que no pudo ni ganar Guadalajara”, fustigó.

También se refirió a Miguel de la Rosa como un “títere” del senador. “Se hace de la vista gorda con la violencia política que se ejerce en mi contra, me segrega, me niega información y cree que castigándome me va a doblegar. Váyanse acostumbrando: eso no va a pasar”, advirtió.

Finalmente, concluyó con un mensaje enérgico desde la tribuna: “No aceptaré jamás una lógica de castigos por disentir y premios por obedecer. No luchamos tantos años para replicar prácticas del viejo régimen. Y tú, Miguel de la Rosa, demuestras debilidad y sumisión. Se ve que te está quedando grande la yegua”.

Con este episodio, Morena en Jalisco vuelve a exhibir fracturas internas que evidencian tensiones entre legisladores locales y liderazgos nacionales y estatales del partido, en un contexto político donde las definiciones rumbo a 2027 empiezan a tomar forma.